CASAS DE ACOGIDA

 

Ser casa de acogida es tener en tu casa a un perro o gato que lo necesite y cuidarlo hasta que lo adopten.

Es una manera de colaborar muy importante. La perrera no es sitio para ningún animal, pero menos para algunos más débiles, cachorros jóvenes o animales convalecientes, que sin los cuidados personalizados que necesitan, acabarían enfermando o empeorando.

El encontrar una casa en un determinado momento, para ellos puede ser la diferencia entre vivir o morir. Por sus condiciones higiénicas, y muchas veces de hacinamiento, las perreras constituyen lugares en los que el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas es muy elevado, por lo que la supervivencia de los más débiles es prácticamente imposible.

Por desgracia, en Protectores Nueva Era Águilas contamos con muy pocas plazas, por lo que el acogimiento temporal es fundamental para sacar adelante muchos animales.

 

QUÉ ES SER CASA DE ACOGIDA

 

Es el recurso imprescindible para que las asociaciones protectoras puedan trabajar sin utilizar la opción de las perreras y albergues de animales.

¿En qué consiste su labor?

En cuidar del pequeño acogido como si de uno propio se tratara, porque será un miembro más de la familia mientras dure el período de acogida. Atención sanitaria, emocional, socialización…

¿Qué objetivo se pretende?

Evitar que un pequeño siga en la calle, obvio, pero también, y fundamentalmente, preparar a ese perro o gato para que sea una buena opción de adopción.

¿Con qué recursos debe contar una casa de acogida?

Desde nuestro punto de vista, el argumento de “no acojo, luego sufriré mucho al verle ir”, es de un egocentrísmo atroz. Primero es el sufrimiento del pequeño, luego el nuestro. Es difícil verles marchar, decidselo a cualquiera que haya criado a biberón, que haya estado en vela curando heridas o medicando, que haya tenido mordiscos o arañazos y ahora transformado en un animal perfectamente adoptable, pero la alegría y el orgullo son enormes, él o ella serán felices gracias a su casa de acogida.